Museo del Humor interactivo en Colonia. Volvé a ser niño.

Museo del Humor interactivo en Colonia. Volvé a ser niño.

Category: Colonia, Especiales

El día que volví a ser niño, cuando visité el Museo del humor interactivo en Colonia del Sacramento.

Me iba caminando convencido de entrar a la Basilica del Santísimo Sacramento (tremendo edificio situado exactamente en frente al museo, edificado en 1680 aproximadamente, igual que todo lo que rodea al barrio histórico)  cuando de repente y de la manera más casual (o causal) que se te pueda ocurrir, me enfrento con un cartel que por su nombre me obligó a detenerme : MUSEO DEL HUMOR INTERACTIVO MULTIMEDIA; En ese mismo instante giro mi cabeza hacia la izquierda y  Christian, muy amablemente me dice que el museo se encuentra cerrado al público.

Si bien mis oídos estaban preparados para escuchar el no, mi vista sencillamente no se pudo resistir a una pared entera con fotos encuadradas de los grandes genios de la historia y un saguan de una casa antigua transformada en un pequeño  túnel del tiempo que invita a entrar casi que de manera obligada. Esto me motivó en milésimas de segundo a pedirle a ese muchacho que estaba realizando tareas de mantenimiento, que me dejara contarle al mundo de que se trataba el museo del humor.

Un viaje a la infancia.

De esta manera, es que no solo pude entrar sino que conté con el lujo de haber conocido al artista Bily Azulay, propietario del museo y como yo lo defino: Un arquitecto de la risa.

No solo la amabilidad de ambos es sorprendente, sino la vibra, la energía positiva que uno siente al entrar hacen una especie de “preámbulo” para la expedición a la risa que se da en la visita al museo.

Desde lo personal, además de haber disfrutado mucho la visita, sentirme un hombre privilegiado por haber podido compartirlo, me transporté por un rato a los primeros años de mi vida, me reconcilié un rato con mi niño interior, ese que a veces dejamos de lado valla a saber porque tonta razón y un genio como Bily, con su arquitectura de la risa, hace que te encuentres con ese niño tantas veces como se te ocurra en la estadía del Museo del Humor interactivo en Colonia.

El Museo : Recorrida y espacios de aprendizaje.

Una vez que pasamos el túnel de la entrada más graciosa de colonia, hacia la izquierda pasamos a la sala “famous faces” donde la interpretativa visual se mezcla con la carcajada. Sin contarles mucho más de que se trata, les dejo una foto entremezclada y saque usted, sus propias conclusiones. Ahí también hay intervenciones de Billy, y espacios lúdicos.

La primer Sala interactiva: Cirque du Solleil 3D.

Si bien el subtitulo lo dice todo, no deja de ser un cambio brutal en el recorrido.

Una pequeña sala, con un proyector 3d estrategicamente instalado, hacen un mini cine dentro del museo para transportarse al espectáculo de arte circense más aclamado del mundo Le cirque du Solleil. En el espacio/ sala que lleva el mismo nombre el viaje hacia la función es aparentemente solo de ida. pues solo se proyecta una documental con los artistas y el espectáculo del circo, es un homenaje a ese arte y un emblema en la historia del humor.

Luego de la sala, pasamos a un lugar (no) exclusivo para los más chicos. La primer sala play room que el museo nos presenta, tiene en su haber una Smart TV de aproximadamente 60″ conectada a un play station  que a su vez está pre programado con el juego FIFA 2016 para que se juegue una final entre Argentina y Uruguay. Saque usted lector sus propias conclusiones.

Luego de la disputa por la copa virtual, en la recorrida por el museo vamos hacia una especie de “lobbie” en él que nos encontramos con la Obra Mr Piano o Piano Man, también de autoría de Billy, que no es más que un espejo de un pianista sobre el propio piano donde los pedales, son los zapatos del pianista.  La sorpresa de ese espacio, la da el Pato Donald, si quieren saber porqué, tiene ud que ir de visita por el museo.

Este lobbie, conecta con la escalera que nos lleva al segundo piso del museo , única forma de seguir con el recorrido, así que adictos al ascensor, abstenerse.

En la escalera, un homenaje a Groucho Marx, con sus mejores frases, que al detenernos a leerlas es imposible no regalarle una carcajada al museo.

Ya en el segundo piso, las sorpresas son increíbles y es donde el viaje a la niñez verdaderamente comienza.

Sala para intervenciones (No quirurgicas, dres abstenerse)

El primer espacio del segundo piso está dedicado a algo que si lo hacíamos en casa, Mamá o Papá estarían preparando el discurso para el castigo. ¿Quién no rayó la pared de la casa porque sí alguna vez?

Ok, en el museo tenés toda una sala para hacerlo y  dejar tu frase en un lugar pensado para eso, para que sea intervenida.

Sala Telecataplum.

Solo te pido que pares un ratito, te vuelvas a los 80’s y 70’s  y estes dispuesto a que te duela la panza de tanta carcajada. Esta sala reproduce en gags y fragmentos la historia del humor rioplatense.

La siguiente sala, es un viaje al pasado que ataca a las emociones, es una reproducción perfecta de lo que sería el living de la casa de tus abuelos, por ende no hay forma de que no te sientas como en casa, querés saber más, andá al museo.

El viaje por el segundo piso continúa, hay una cocina con cuadros con caras de frutas y una heladera de Coca Cola antigua, luego un pequeño escenario para que quien quiera disfrazarse lo haga, se deshiniba, se saque fotos, cante , baile, en fin toda reproducción orgánica de arte que les pueda parecer, el museo les provee los disfraces y la amplificación.

La sala Charles Chaplin, al final del recorrido del segundo piso es sencilla pero deslumbrante, por la magnitud del como bien dice Billy cuando lo cuenta “el fue el primero, el que inventó todo, antes los recursos esos no existían” y es verdad, ya que no existía si quiera el sonido en el cine, imaginemos hoy hacer humor de esa manera.

La terraza del museo. Juegos al aire libre.

Otra vez volviendo a transportarnos al lugar más hermoso de la niñez, casi que como de casualidad salimos a la terraza (ante sala del tercer piso y/o azotea) nos transportamos a un partido de fútbol en miniatura (futbolito o metegol) al lado de un “Sapo” encargado de regalarte puntos o premios cuando le embocas a la boca del sapo, visto por lo general en viejas ferias y parques del interior del país.

El final de la recorrida, el regalo más lindo: Un atardecer en el museo.

Al final de la recorrida, en la azotea del museo que nos espera una rayuela pacientemente, también recibimos uno de los regalos más lindos. La vista desde el punto más alto del Barrio histórico de Colonia del Sacramento después del faro. Una vista panorámica del Río de la Plata increíble que se presta para sentarse a tomar mate y esperar la puesta del sol.

Billy Azulay, artista, creador, propietario, arquitecto de la risa.

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